De la ambición a la realidad: qué significa el Plan Nacional contra el Cáncer para la atención más allá del hospital
La publicación del Plan Nacional contra el Cáncer de Inglaterra marca un momento importante para los pacientes, los médicos y el sistema sanitario en general. Gran parte de los primeros comentarios se centraron en el ambicioso objetivo de que tres de cada cuatro personas diagnosticadas con cáncer sobrevivan a largo plazo para 2035. Pero el plan completo va más allá de los objetivos de supervivencia. Establece una visión integral para un diagnóstico más temprano, un tratamiento más personalizado, la reducción de las desigualdades y un mejor apoyo a las personas que viven con cáncer y más allá de él.
Como médico oncólogo que ha trabajado en el Servicio Nacional de Salud (NHS), reconozco tanto la magnitud de esta ambición como la realidad a la que se enfrentan hoy en día los servicios oncológicos. La ejecución de este plan requerirá algo más que la intención política. Dependerá de cómo se preste la atención, dónde se preste y cómo colaboren las diferentes partes del sistema.
Acercar la atención a los pacientes
Uno de los temas más destacados del plan publicado es la necesidad de reducir las diferencias en el acceso, los resultados y la experiencia entre las distintas regiones y comunidades. El plan hace hincapié en acercar los servicios al lugar donde viven las personas, ya sea mediante diagnósticos comunitarios, una mayor aceptación de las pruebas de detección o una mejor integración de la atención fuera del ámbito hospitalario.
Por experiencia clínica, sabemos que las visitas repetidas al hospital pueden ser agotadoras física y emocionalmente para los pacientes que se someten a un tratamiento sistémico contra el cáncer. Para algunos, el simple hecho de desplazarse se convierte en un obstáculo para continuar con la atención prevista. La atención clínica especializada en cáncer prestada de forma segura en el domicilio puede ayudar a abordar este reto. Permite a los pacientes recibir tratamiento en un entorno familiar, al tiempo que reduce la presión innecesaria sobre los servicios de urgencias.
Un tratamiento personalizado requiere una administración personalizada
El plan también amplía significativamente la genómica, la medicina de precisión y el acceso a los ensayos clínicos, especialmente para las personas con cánceres raros o complejos. A medida que los tratamientos se vuelven más específicos y personalizados, la forma en que los administramos también debe evolucionar.
La medicina personalizada no consiste solo en elegir la terapia adecuada, sino en garantizar que dicha terapia cuente con el apoyo adecuado, lo que incluye la monitorización, el control de los síntomas y la continuidad de la atención. Los equipos clínicos especializados que trabajan en entornos hospitalarios y comunitarios pueden ayudar a salvar esta brecha, garantizando que los pacientes sigan recibiendo un apoyo estrecho incluso cuando la atención se extiende más allá del hospital.
Vivir bien con y después del cáncer
Es importante destacar que el plan reconoce que la atención oncológica no termina cuando finaliza el tratamiento. Se presta mayor atención a la calidad de vida, la recuperación y el apoyo a las personas para que sigan trabajando y formando parte de sus comunidades durante y después del tratamiento. Esto refleja lo que los pacientes nos dicen constantemente que es lo más importante: no solo vivir más tiempo, sino vivir mejor. Los modelos de atención que apoyan a las personas en sus propios hogares también pueden desempeñar un papel importante en este sentido, ayudando a los pacientes a controlar los efectos secundarios, mantener su independencia y seguir conectados con la vida cotidiana mientras reciben un tratamiento complejo.
La colaboración determinará el éxito
Quizás el mensaje más claro del plan publicado es que ninguna organización puede llevar a cabo esta transformación por sí sola. La magnitud del cambio necesario exige sólidas alianzas entre el NHS, los proveedores externos, los servicios comunitarios y los innovadores. Si se hacen bien, estas alianzas no consisten en trasladar la atención fuera del NHS, sino en ampliar su alcance con soluciones especializadas y clínicamente controladas para apoyar la capacidad, mejorar la experiencia y reducir la desigualdad.
El Plan Nacional contra el Cáncer establece una dirección convincente. Convertir esa ambición en realidad dependerá de si estamos dispuestos a replantearnos los límites tradicionales de la atención sanitaria y a trabajar juntos para ofrecer servicios oncológicos de alta calidad allí donde los pacientes más los necesiten.